martes, 21 de abril de 2015

3 de febrero

Harán cuatro, cuatro meses desde que te enterré y sigo sin tener lápida para tu tumba
Yo sigo llorándote y ni tan siquiera soy capaz de dejar de desearte
un oceáno no es un mundo cuando mi pensamiento no vive aquí
el fantasma no eres tú, soy yo. Floto en mi vida y me paseo pregúntado al aire ¿por qué?
Pero el aire no responde y no parece que te lleguen con el viento mis preguntas.
¿Espero aún?  ¿Qué espero? ¿Una respuesta? ¿te espero? ¿a quién? ¿al de verano? ¿al de dicembre?
Nunca el vacío había sido tan desgarrador, tan literal, un vacío tan real que me ha aniquiliado la capacidad de imaginar, de creer, de amar.  Me he enterrado a mí con una lápida sin escribir. La respuesta que nunca tuve, y así vaga mi espectro, querido p.

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